Reflexión 1989-2009

Si bien en estos últimos años es posible ver grandes aperturas tanto económicas como sociales, gracias a las alternativas entregadas por la vuelta de la democracia a nuestro país y por ende, los gobiernos que se han sucedido estos años, así como las libertades que nos brinda el imperante sistema de libre mercado, y la masificación de Internet, la web y las tecnologías de información y comunicación (TICs), permitiendo el acceso a información de todo a gran cantidad de la población que carecía de esta posibilidad, haciendo que nuestra labor como bibliotecarios ya no solo se oriente a aquellas tareas a las que estábamos acostumbrados: gestión de bibliotecas y centros de documentación, manejo y procesamiento de información, atención a los requerimientos de usuarios, entre otros bien conocidos por nosotros, si no que, además, se habrán nuevos campos de acción. Además de la necesidad de aprender o mejorar lo conocido en ciertas competencias (como las que requerimos por el gran auge de las tecnologías en la actualidad), es necesario tener en cuenta algunos problemáticas o temas, además de aquellos ya mencionados, que pueden sernos útiles para lograr fortalecer y realizar un trabajo acabado y responsable en nuestra profesión y satisfacer los requerimientos que se nos exige por parte de la sociedad además del que nosotros mismos nos exigimos.

Es preciso mencionar, en primer lugar, que nuestra disciplina, en un pasado no muy lejano, podía ser vista como un trabajo aislado que se bastaba con aquellas personas que se formaban en la profesión y tenían los conocimientos de la especialidad en la que se concentraran (centros de documentación, procesamiento de documentos, referencia, etc.), pero, aunque en ciertas partes de nuestro trabajo esto puedas ser cierto, es necesario dejar algo esa costumbre de “mirarnos el ombligo” y comenzar a valorar el trabajo en equipo, sobre todo con profesionales de otras especialidades cercanas o relacionadas con alguna parte de nuestra labor. Aunque nosotros somos formados, y contamos con gran cantidad de conocimientos de muchos temas, no todos están profundizados del todo, quizás por la poca especialización, quizás por las pocas posibilidades que tenemos de profundizar en alguna labor especifico a nivel nacional, como podrían ser los post grados, magíster, doctorados u otros, pero, sea cual sea la razón, es preciso aceptar que nosotros, en algunas ocasiones, no somos capaces de realizar de forma satisfactoria o de la manera más eficiente algunas tareas, que si bien nos concierne debido a la amplitud de nuestro campo, pueden ser realizadas mucho mejor por aquellos que tengan las aptitudes y competencias adecuadas, y no pensar (como soleemos hacerlo, y no solo frente a otras profesiones, si no que aun con los mismos colegas) que pueden ser una amenaza a nuestro trabajo, si no que por el contrario, aprender de ellos y recordar que toda decisión que tomemos, no es por nuestro interés propio, si no que para los potenciales usuarios o institución a los que entregamos nuestro conocimientos, y pensar que esto podría enriquecernos a nosotros mismos.

Unos de los puntos que es posible ver como fortaleza en nuestra profesión es aquella que hace referencia al gran campo laboral que abarcamos y en el que podríamos insertarnos, siendo estos tanto público como privado. Es evidente nuestra carrera cuenta con aristas que pudieran parecer totalmente opuestas o diferentes entre si (culturales, artísticas, científicas, técnicas, tecnológicas, entre muchas otras), pero, esta misma amplitud hace que nuestra formación necesite de gran cantidad y variedad de temáticas, que si bien nos debería hacer profesionales mucho más completos y abiertos, esto podría cumplirse si existiesen las posibilidades de profundizar en algún de esto muchos campos que solo aprendemos superficialmente, y que, aunque nuestra carrera durara más años de la que ya dura, seguramente ni así lograríamos salir con los conocimientos acabados de todas las materias en las que podríamos insertarnos, además de mencionar que debemos centrarnos en el aprendizaje de aquellas áreas propias de nuestra carrera.

La tecnología es uno de las herramientas que estos últimos años ha sumado mucha importancia dentro de nuestra preparación profesional, llegando a ser una de las áreas (si no el área) a la que damos más importancia, pero, si bien debemos tratar diariamente y en gran cantidad de nuestras actividades como bibliotecarios, debemos recordar que esta, como muchas otras estrategias e iniciativas, son solo herramientas para lograr entregar servicios y productos mucho más eficientes, rápidos, y mejores para las personas que hagan uso de aquellos en lo que trabajamos. Debido a nuestra preparación profesional, y la casa de estudio que nos alberga, es que tenemos una orientación mucho más marcada hacia todo lo que corresponda a la tecnología y afines, por lo tanto, pero también es necesario contar con instancias que nos recuerden que este no es nuestro fin último.

En un mundo propenso a los cambios constantes y que requiere, por lo tanto, raciones y soluciones rápidas, debemos estar en constante alerta a las necesidades que requieran, en todo momento, los diferentes agentes de la sociedad, por lo tanto estar actualizados en las novedades en servicios y productos que pudieran ser un aporte a nuestros usuarios directos, o a ayudar a la institución en la que estamos insertos (o si se quiere ser más amplio, a nuestro país), para así ser capaces de entregar respuestas oportunas y acertadas, además de responder a las exigencias que se requieren en estos tiempos donde la información es un recurso tan codiciado y de tanto valor para la gente.

Viéndonos frente a esta cantidad de cambios, requerimientos y nuevas situación que tenemos en nuestro entorno directo e indirecto, nuestra figura como bibliotecarios para nuestra gusto o disgusto, se ve afectada de modo que ya no podemos estancarnos en aquellas tradiciones y labores que quizás era posible ver a colegas de generaciones pasadas. Antes la sociedad se conformaba con que los bibliotecarios se concentraran en su labor dentro y en lo que se relacionara con las bibliotecas y centros de información, pero ahora estamos expuestos a gran cantidad de estímulos que nos llaman ser más activos en lo que realizamos y no solo permanecer y creer que nuestra alcance llega hasta ahí donde se encuentra ubicada nuestra institución. Nuestra profesión ha cambiado, somos agentes de cambio dentro de la sociedad (creámoslo o no), pues aquella “materia prima” con la que nos relacionamos a diario, la información, y todo lo que con ella se relaciona, es totalmente variable y en constante cambio, siendo esto un llamado a los bibliotecarios a estar en permanente estado de alerta.

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