Cecilia Jaña

“(La comunidad bibliotecaria) es heterogénea y dispersa, nos falta trabajar más en colaboración, somos como una comunidad un poco temerosa”

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Cecilia Jaña en su oficina

Cecilia Jaña Monsalve nació en Rancagua el 30 de Diciembre de 1968, entre sus estudios se encuentra la carrera de Bibliotecología y Documentación cursada en la Universidad de Playa Ancha entre los años 1988 y 1992 (en plena vuelta a la democracia). Además, realizó un postitulo en Gestión Cultural en Artes Visuales en el año 1998 en la Universidad de Chile, durante el año 2001 realizó un diplomado en Museología en la Universidad de Chile, y en el año 2004 un magíster en Pensamiento Contemporáneo en la Universidad Diego Portales.

Su arribo a la carrera de bibliotecología se debió a su fuerte interés, desde la niñez, por la lectura y todo lo que a ella lo rodea:

“…creo que siempre fuí una bibliotecaria, por que siempre mi vida fueron los libros. Yo me siento muy identificada con Borges; hasta los treinta años veía el mundo como bibliotecas circulares. Entonces mis mejores panoramas de verano eran perderme en una pieza de cachureos, en Rancagua, llena de libros viejos, donde habían Zig-Zag, Cositas, Pingüino… tenia diez años y buceaba y no me importaban ni las arañas ni los ratones, sacaba un saco de revistas añejas y me ponía a leer […] en general ése fue mi primer acercamiento, por que me gustaban mucho las bibliotecas en general.”

Debido a su residencia en Valparaíso mientras cursaba la carrera en la Universidad de Playa Ancha, su experiencia y estadía como estudiante durante este período fue muy enriquecedora y marcó su futuro como profesional:

“… me acuerdo de la calidad, de la inmensa calidad de vida que yo tuve en esos cinco años en una ciudad maravillosa, en un entorno espectacular, con gente extraordinaria, en una época extraordinaria; por que estudiar en el año 88 también era un hito histórico […] era una época de esperanza, nosotros nos sentíamos muy esperanzados y participábamos activamente en las cosas sociales, en general fue una época bella, donde tuve mucho tiempo para leer, también tiempo para estudiar, tiempo para el ocio…creo que fue uno de los aspectos de mi vida más equilibrados, porque estudiaba, tenia ocio, yo creo que tenia más ocio que nada.

[…] Tenia la fortuna de que en Valparaíso hay muchas universidades, entonces, por ende, siempre había contacto no solamente con la gente de la carrera, con distintas carreras en Playa Ancha, también estaba la posibilidad de conocer gente de Valparaíso, de la Santa María, de la Católica, entonces era un mundo muy heterogéneo; además que igual me asocié a instituciones como Amnistía Internacional, participaba en proyectos sociales interesantes con otras personas, entonces, es una mirada transversal.

Ya instalada en Santiago, además de ver la realidad laboral que se daba en la capital (la cual era demasiado competitiva y en su mayoría tomada por alumnos de la UTEM), y gracias a una experiencia de trabajo interdisciplinaria; logró crear lazos para futuros proyectos, así como conseguir conocimientos que le ayudarían en el ámbito de la pedagogía que realizaría en el futuro:

“…Me daba cuenta que en general las plazas aquí en Santiago eran ocupadas con bastante antelación por los estudiantes de la UTEM, y los que veníamos de provincia veníamos un poco a placé[…]. Para mi un hito relevante fue haber empezado a trabajar con los diseñadores, publicistas y periodistas de la Diego Portales, que me dieron la posibilidad, “off the record”, de apoyarlos en la docencia, a través de la historia del libro, ese fue mi primer acercamiento a la docencia, entre el año 2001 y 2003; inclusive ahí yo llegue a trabajar en un diplomado que dictaron en la Católica el 2002”

Gracias a este hito y a otras experiencias que vivió en su época como estudiante (como por ejemplo el constante acercamiento con otras carreras como Pedagogía, Filosofía, Diseño; además del ambiente que entregaba la ciudad de Valparaíso), es que se ha especializado en materia arraigadas en el ámbito de la cultura y humanidades, además de la gestión de unidades de información, siendo esto ultimo para ella fundamental para los profesionales bibliotecarios:

“…en el ámbito gestión, por ejemplo, el hecho de que tenga ramo de Desarrollo Organizacional es un gran punto a favor en la formación de los bibliotecólogos […] Desarrollo Organizacional es necesario como competencia, al igual que Marketing”

Aunque siente que en la formación bibliotecaria es necesario darle énfasis a algunas áreas que se han dejado un tanto de lado, además de aprovechar la amplitud de campo que tiene nuestra profesión:

“…tiene harto énfasis en la tecnología y en la gestión…cosa que me parece bastante bien, le agregaría mas guiños a ámbitos que también se están necesitando como la gestión cultural, bibliotecas escolares […]es amplio (el campo laboral) , pero los bibliotecarios tenemos que ser muy asertivos por que es tan amplio que nos podemos perder, tenemos que saber trabajar con equipos interdisciplinarios, tenemos que ser capaces de ser colaboradores, más jugados, por que hay espacios que están ahí y el que pestañea pierde. Ahora es la Gestión Cultural, también la Arquitectura de la Información, trabajar en equipos, pero también reconocernos entre nosotros que somos buenos, y potenciarnos, no trabajar tan disgregados.”

Uno de los puntos débiles que ve en la comunidad bibliotecaria, y que puede ser uno de los puntos fundamentales que debe saber solucionarse en nuestra formación en el futuro, así como en nuestra labor al ser profesionales, es la dispersión en la que se encuentra gran parte de los profesionales salidos de la carrera, la poca comunicación que tenemos, además de las desconfianzas que existen, tanto con otros profesionales, como entre nosotros mismos:

“…(la comunidad bibliotecaria) es heterogénea, dispersa, nos falta trabajar más en colaboración , somos como una comunidad un poco temerosa, siento que nos falta unirnos más, pero que tienen grandes integrantes en la bibliotecología, falta rescatar justamente eso […] yo espero que los estudiantes de Bibliotecología, a los futuros colegas les vaya extraordinario, pero así como les va extraordinario que también tiendan la mano a los otros y hagamos comunidad…no sé, yo quiero recalcar harto: en Playa Ancha, la gente que nos formamos entre el año 85 hasta como el 92 y 93, tenemos un espíritu de cuerpo extraordinario, siempre nos tendemos la mano […] eso es muy bueno, nosotros, informalmente nos llamamos, tenemos un nombre, que es como una, algo así como “marinero”, justamente eso, no nos vemos mucho, pero sabemos que podemos contar, […] esa cosa transgeneracional es, agradable”

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