Carolina Nahuelhual

"La bibliotecología es una herramienta al servicio de la comunidad y un aporte profesional que no es cuestionable, para nada"

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Carolina Nahuelhual

Carolina Nahuelhual Rivera nació el 3 de mayo de 1973. Estudió Bibliotecología desde el año 1993 hasta el 1997 en la UTEM; y Antropología, desde al año 1998 hasta el 2003 en la Universidad Austral, Valdivia. Actualmente es la encargada, junto a Katia Venegas, de la Biblioteca Patrimonial Recoleta Dominica

Su llegada a la carrera de bibliotecología estuvo marcada, en un principio, por la indecisión:

"Me ví en la disyuntiva de que carrera iba a elegir, con un abanico de posibilidades en el área de las humanidades… pero por un tema personal no me definía. Y cuando descubrí bibliotecología me di cuenta que era una carrera que abarcaba diferentes áreas del conocimiento en las ciencias sociales… e incluso las ciencias aplicadas. Entonces tu no te encajonabas inmediatamente en una, y eso fue lo que me llamó la atención… "

Por el hecho de haber estudiado dos carreras, su experiencia laboral no es tan extensa, sin embargo destaca su primera etapa como bibliotecaria en la Clínica Dávila. Describe el trabajo en el área biomédica como entretenido y muy exigente, en el cual es preciso saltar la barrera idiomática del inglés y entregar respuestas rápidas y precisas. En ella encontró gran reconocimiento por parte de sus usuarios y una posible área de especialización.

Nos cuenta que en cuanto a la definición como profesional, ella “se dio una vuelta” antes de encontrar su área de desarrollo, lo cual logró después de estudiar su segunda carrera. Actualmente se desempeña en un área poco explotada e inserta dentro de la cultura: la conservación del patrimonio, pues considera que es necesario abordarlo profesionalmente, e interesante proyectarlo a futuro.

Los recuerdos de su época como estudiante están marcados por la política: eran los años posteriores a la dictadura y con la creación de los primeros centros de alumnos, la organización estudiantil cobraba fuerza mediante las movilizaciones y propuestas de servicio a la comunidad, como los primeros trabajos voluntarios, realizados en 1994 en la XI Región, los cuales fueron todo un éxito. De aquello, recuerda:

"Bibliotecología, incluso dentro de lo que era la UTEM, se destacaba por ser una carrera muy organizada en temas políticos y sociales. Teníamos un estigma, junto con Trabajo Social… y no era que fuéramos de alegar por alegar, o de tener paros por tener paros, o porque éramos los más choros, los más comunistas. Yo creo que no existía ese concepto dentro de las mentes de nuestros compañeros, sino que lo que se pedía eran cosas super necesarias, concretas, y que fueron la forma de expresión de ese momento… "

Ella los describe como gente tranquila y ordenada, con muchas facetas e intereses, con personalidades que iban desde estructurada hasta muy extrovertida, y en una constante búsqueda por diferenciarse. A diferencia de otras carreras, en las que el perfil de los estudiantes es más homogéneo.

El cambio de IPS a UTEM, por otra parte, conllevaba problemas de infraestructura, y el cuestionamiento de qué significaba ser universidad. Los alumnos demandaban mayor desarrollo académico, extensión y difusión. Pese a ello, Carolina nos cuenta que en cuanto a la tecnología, eran privilegiados: el laboratorio siempre contó con lo necesario para desarrollar estas actividades, ahora tan propias de nuestra profesión. Recuerda además, a Diamela Eltit y Zenobio Saldivia como muy buenos profesores, además de escritora e investigador de renombre.

En cuanto al campo laboral, asegura que es bueno y que nunca ha tenido dificultades para encontrar trabajo, ni siquiera cuando era estudiante. Acerca de la Escuela, reconoce que durante su formación le proporcionó apoyo e identificación, e incluso un sentido de pertenencia o “familia”: por tratarse de una carrera pequeña, donde todos se conocen. Y opina:

“La escuela tiene un perfil super definido, bien estructurado: ellos igual transmiten un mismo discurso a la hora de definirse. Ahora, esa visión obviamente tiene que ver con profesionalizar lo más posible la carrera. Y eso yo creo que es bien loable, que hay que destacarlo mucho Porque el bibliotecario cumple un rol super importante en el desarrollo de la sociedad. Tenemos mucho, mucho que decir, somos un eslabón en el desarrollo cultural de un país, entonces que todavía no se entienda qué es lo que nosotros somos, cual es nuestro aporte, es misión de cada uno de nosotros. Cuando tu sales al campo profesional, ya no tienes este colchoncito que te esta soportando, que es la escuela, sino que ellos ya te entregaron esta visión, este ideal, pero es uno el que tiene que valorar su trabajo.“

Sin embargo, agrega que existe una especie de separación o disyuntiva entre el que ingresa a la carrera y el que egresa de ella, ya que la formación recibida no abarca la diversidad de intereses de los alumnos, y tiende a homogeneizar sus perfiles, dejando fuera especialmente los temas relacionados con el arte y las ciencias sociales.

En esa misma materia, Carolina visualiza una posible área de desarrollo de la profesión a futuro: más vinculada con el trabajo social y el apoyo a la comunidad, más allá de los trabajos voluntarios ocasionales, sino dentro de organizaciones que permitan desempeñarse tiempo completo en este tipo de proyectos, obteniendo un sueldo adecuado que permita vivir de ellos.

Entrevista a Carolina Nahuelhual

A continuación se enlazan trozos de la entrevista con Carolina Nahuelhual:

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